OPINIÓN: mujer en tiempos del covid

Cómo empezar a escribir otra vez algo que no sea de una línea editorial fija, sino que sea lo que pienso y creo, cómo escribir algo que sea parte de la esencia de mi persona.

Pues, acá empiezo…

MUJER EN TIEMPOS DEL COVID

En esta ocasión, me veo en la obligación de distinguir entre hombre y mujer, aceptando todo tipo de ideologías, pero me enfocaré en la sociedad rígida, patriarcal y socio cultural de hace más de 30 años y que sigue vigente en algunos lugares, por ejemplo, Tarapacá.

Hace 2 años llegué a esta región, que me cambiaría la vida aún más de lo que ya había cambiado cuando comencé a vivir aquí.  Llegué recién separada de un matrimonio de 15 años de relación, había renunciado a un trabajo que amaba y que, a ratos, odiaba, el que fue mío por 6 años y lo peor de todo, el duelo de perder a quién más amaba en la vida, mi madre, quién sufrió un cáncer muy agresivo y doloroso a la piel, llamado carcinoma de células Merkel, siendo desahuciada de inmediato al ser detectado.

Luego de haberse destruido mi vida, es en ese punto que a los pocos meses me vine a Iquique, con un trabajo ubicado al interior de la zona. Un trabajo que pensé me traería una nueva perspectiva de vida.

Lamentablemente, al ser de otra región del país, desconfiaban de mi en todo aspecto, posterior a esta etapa, dos meses después, sufrí un accidente que pudo ser mortal con ocasión de mi trabajo, en donde hasta el día de hoy, no “existen” responsables. En fin, la burocracia.

Comencé a sufrir acoso sexual de parte de un compañero de trabajo, con quien, si bien mantuve una relación de sólo 2 semanas, esto fue agobiante y durante todo el año, hasta que decidí denunciarlo.

Lamentablemente, fui desprestigiada, deshonrada, estigmatizada y odiada, me sentía como María Magdalena, tratada como prostituta por supuestamente “provocar”. Compañeros de trabajo dándome la espalda, ignorándome, y además en confinamiento por pandemia con licencia médica.  Fueron días en que sentía que me lanzaría del balcón del piso 21 donde vivía o que terminaría ahorcándome, pensamiento recurrente durante mucho tiempo.

No sé cómo, pero continué, volví a trabajar luego de 3 meses con ayuda médica y sólo el querer vivir de nuevo, me llevó a levantarme de la cama para seguir mi vida, aumenté de peso, mi vida era un caos interno en mi mente y en mi alma.  Si bien, estoy mucho mejor, hay cosas que cuestan más, y que tomará más tiempo, como que me quede bien mi ropa de nuevo, pero lo más importante que es mi cerebro está mejor, produciendo serotonina, endorfina, dopamina y todo eso, con el fin de estar mejor.

Después de un tiempo las cosas mejoraron, me sentí bien otra vez y nuevamente algo vuelve a pasar, ser maltratada en el trabajo por otro compañero de trabajo, amigo del acosador, o ex amigo a estas alturas, “gritoneada” para ser silenciada, porque desde que llegué ahí, él quería silenciar mis opiniones, aunque hubo momentos en estos dos años en que fue buen compañero, siempre estaba eso dentro de él, no sé si odio, machismo, misoginia, ira, pero que esta mujer de 37 años, ya no está dispuesta a soportar.

Amo mi trabajo, pero que no se mal entienda, lo que amo es ser periodista, amo mi profesión, pero ¿hasta cuándo las mujeres debemos tolerar todo lo que relaté, ¿cuántas más somos? ¿Cuántas más están calladas? ¿Cuántas más murieron por querer hablar, opinar, sentir, expresarse?

Esto no es un texto de alguna ideología política, es simplemente la realidad, realidad que muchos que se dicen liberales no entienden, porque no lo viven, no lo sufren, lo ven como una exageración, personas que no son malas personas, pero que eso los convierte en cómplices por no hacer nada.

Mujeres que son acosadas sexualmente y que son culpadas por la sociedad, es como “tú lo provocaste”, “¿con qué ropa andabas?” y así, suma y sigue. Y las maltratadas, también siendo las culpables de la agresión física o verbal sufrida, porque ellas se lo buscaron, por querer hablar, por querer ser tomadas en cuenta y ser respetadas.

Mujeres que fueron víctimas de accidentes en que casi murieron y que la investigación luego de casi 2 años jamás se cerró, porque hay intereses creados con el responsable.

Entonces, esa mujer, la “descarriada”, la “porfiada”, la “loca”, la “intensa”, la “problemática” es la que tiene la culpa que haya volcado el vehículo en la nieve, es la culpable de haber sido acosada sexualmente por casi 1 año y también culpable de ser maltratada por querer ser escuchada y respetada.

Yo toda mi vida viví en la región de al lado, pero jamás, viví algo así, un machismo extremo que bordea más allá de lo misógino. No sé qué será, pero es una cultura machista patriarcal nefasta, en donde todo se barre debajo de la alfombra, donde todas las investigaciones se dejan sin cerrar, para que se olviden, pero no, no se olvidan, jamás.

Por todas nosotras, las que sufrimos. Porque, así como yo viví eso en mi propio trabajo, en donde luego aparecieron más mujeres víctimas de estas personas, acosadas y maltratadas, somos millones.

Esta columna de opinión, es un texto más de internet, pero que en esta ocasión es mi historia, resumida, pero es parte de mi vida. ¿Por qué no puede ser más fácil? ¿por qué no puede haber justicia jamás? Y temas que en estos tiempos de pandemia han aumentado, por el encierro, porque la salud mental es otra pandemia, la que era invisible hasta ahora.

Sin duda, esto es sólo una parte. Y no hay que olvidar que cada decisión que tomamos es la que construye nuestra vida. Y todo esto explotó, en los tiempos del COVID.

Cuéntame tu historia…

Erica Lehnsherr

2 comentarios

  • Es triste como somos tantas y no somos escuchadas, y la que se sacrifica por nosotras es apuntada con el dedo.

    Solo me queda agradecer tu valor de denunciar e intentar cambiar el sistema, sistema machista y nefasto.

    Los que nos quieren callar teman, teman porque todo se paga amigos, todo.

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  • Somos muchas mujeres que nos identificamos o empatizamos con la columnista, está más que claro. Vamos a seguir sumando, la mentalidad machista debe ir de retro.
    Saludos afectuosos

    Le gusta a 1 persona

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