El pivote digital: la adopción de la tecnología que ha transformado a América Latina

El llamado “pivote digital» de América Latina (AL) ha dado muestra de un cambio drástico y concertado hacia las experiencias digitales en casi todos los aspectos de la vida.
Previo a la pandemia, el 70% de la población en AL no estaba “bancarizada” y a cinco meses de la crisis, más de 40 millones de latinoamericanos fueron «incluidos» financieramente.

El impacto desproporcionado que la pandemia de Covid-19 ha ejercido sobre América Latina es innegable, dejando a su paso una crisis que da muestra de una característica propia de la región: la capacidad de adaptación. Para Sebastián Sack, vicepresidente en Latam de Softline -proveedor global líder en transformación digital, servicios en la nube, ciberseguridad y servicios tecnológicos-, las carencias y la crisis se han compensado “con creces en la capacidad de improvisación para resistir y responder a los choques (económicos y de otro tipo)”.



A su paso, se ha precipitado una serie de cambios socioeconómicos y tecnológicos que habrían sido impensables en tiempos «normales», y cuya digitalización representa el impacto real y el potencial del llamado «pivote digital» de América Latina, “el cambio drástico y concertado hacia las experiencias digitales en casi todos los aspectos de la vida cotidiana; desde la prestación de servicios públicos, hasta la banca y las finanzas; desde las compras en línea hasta la educación basada en la web”, detalla Sack.

Desde los primeros seis meses de la pandemia, “la tecnología ofreció a los ciudadanos una nueva forma de conectarse con la realidad que se estaba teniendo; la gran mayoría de ellos por primera vez accedían a sus trabajos y escuelas de forma digital, o realizaban compras y procesos bancarios con una frecuencia que desconocían, lo que finalmente facilitó el sobrellevar esta inusual forma de vivir”, añade Lubilay Vargas, General Manager de Softline Chile.



La inclusión financiera es un área donde América Latina avanza con lentitud, y es que previo a la pandemia, más del 70% de la población no estaba “bancarizada” y a cinco meses de la crisis, en octubre de 2020, un estudio de Mastercard reveló que más de 40 millones de latinoamericanos fueron «incluidos» financieramente a través de programas como Coronavoucher (Brasil), Ingreso Solidario (Colombia) e Ingreso Familiar de Emergencia (Argentina); todos ellos facilitados a través de teléfonos móviles.

Comercio electrónico por default

En otro nivel, el comercio electrónico se ha convertido en una opción por default para los consumidores, tanto si compran productos básicos como otros bienes, esto en respuesta a la imposición del cierre de negocios y restricciones comerciales en varios países de América Latina, lo que casi duplica la actividad del comercio electrónico de un 45% de penetración al 83% en su punto máximo, según el mismo estudio de 2020.

Por ejemplo, MercadoLibre, la mayor plataforma de comercio electrónico de América Latina, aumentó los niveles de tráfico en un 80% durante el año, hasta más de 130 millones, lo que “habría sido inconcebible en tiempos ‘normales’”, refiere Sack, quien cuenta con 20 años de experiencia en el negocio de Tecnologías de la Información. Por ejemplo, para marzo de este año, Mercado Libre Chile cuadriplicó sus ventas y, en función de seguir cubriendo con la alta demanda del mercado, anunció que inaugurará 8 centros logísticos a lo largo del país.

“Ya es un hecho. Estos hábitos digitales están para quedarse y debemos habituarnos a salir de las zonas de confort, incluyendo cada rubro del país. Ya dejó de ser una forma de vida circunstancial debido a la crisis sanitaria y debemos alcanzar la velocidad de crecimiento en que la tecnología ha estado avanzando por décadas”, añade Lubilay, que comenta que en Chile el crecimiento del comercio al 2019 fue desde un 1,2% y llegó hasta un 6,3% en el 2020. Así es que se proyecta que al cierre del 2021, el crecimiento alcanzará a un incremento superior al 20%, representando un 13% del total.

Analistas de IDC estiman que, para finales de 2021, casi tres cuartas partes de las medianas y grandes empresas de América Latina estarán más cerca de adoptar los servicios en la nube y avanzarán a un ritmo más rápido que antes de la pandemia.

El «pivote digital» de América Latina

Las pruebas del «Digital Pivot» de América Latina son tangibles y es que, a nivel regional, según el GMSA, el 72% de todas las conexiones móviles en América Latina se realizaron a través de smartphones en 2020; para 2025 se espera que esta cifra alcance el 80%.

En Chile, por ejemplo, 30 servicios públicos trabajan con asistentes virtuales desarrollados bajo el nuevo paradigma de la tecnología, considerando los ministerios de educación, seguridad social y salud. Del mismo modo, empresas chilenas encontraron en este escenario una oportunidad de mejorar sus actuales servicios de atención a clientes, con resultados favorecedores.

“El ‘fruto’ del ‘pivote digital’ de América Latina está maduro para ser cosechado; la catástrofe sanitaria mundial podría señalar la aparición de un renacimiento digital en toda la región, basado en nuevas experiencias de los clientes y modelos de negocio alternativos”.

Visión de empresario

Sack, vicepresidente en LATAM de Softline, proveedor de servicios de transformación digital y ciberseguridad a empresas de más de 50 países y 95 ciudades de todo el mundo, reconoce que sectores como la educación, la banca, las empresas públicas y el comercio minorista se han convertido en una prioridad para su negocio. Como empresa, refiere que hoy en día, el 95% de los empleados en América Latina trabajan desde casa con horarios flexibles y asistencia de todo tipo, desde psicológica, hasta jurídica y financiera.
La empresa reconoce que la digitalización permitió a sus clientes reducir los gastos de capital, mientras que el paso a la nube les permitió mitigar las incertidumbres iniciales; hoy, asegura que ya se empiezan a ver las ventajas del «eje digital» a largo plazo, en términos de productividad, flexibilidad y tiempo de comercialización.

Pese a los efectos de la pandemia en América Latina, la capacidad de adaptación rápida a la «nueva normalidad» es ya una realidad, reitera Sack. Esta es la clave para configurar el futuro de manera que todos los segmentos de la sociedad y el comercio se beneficien: “desde los consumidores hasta los empleados, desde las empresas hasta las comunidades locales”.

Acerca de Softline


Softline facilita servicios de transformación digital y ciberseguridad a empresas de más de 50 países y 95 ciudades de todo el mundo. Nuestros 2.400 gestores de clientes y más de 1.000 especialistas en productos y servicios técnicos, se comprometen con nuestros clientes a elegir e integrar los productos adecuados de la manera más eficiente, creando y gestionando infraestructuras híbridas y seguras.

En la actualidad, con más de 25 años de experiencia, unos 5.000 empleados en todo el mundo y una facturación de 1.800 millones de dólares en 2020, Softline es un proveedor global líder en transformación digital, servicios en la nube, ciberseguridad y soluciones y servicios tecnológicos. Gracias a nuestros más de 6,000 proveedores, hemos ayudado a cerca de 150.000 pequeñas, medianas y grandes empresas de los sectores privado y público a transformar su negocio en el mundo digital.

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