Columna de opinión: El apego y su relevancia. Por Carmen Mora

Hablar de apego nos obliga a conocer a los psicólogos del desarrollo M. Ainsworth y J. Bowlby. Ambos desarrollaron una de las teorías psicológicas más importantes para la comprensión del desarrollo social temprano llamada “Teoría del apego” enfocada en los niños principalmente, y es Mary Ainsworth quien entre los años sesenta y setenta introduce conceptos nuevos, en los años ochenta amplía la teoría también a los adultos.

Definiremos “apego” tanto en el aspecto psicológico como en lo etológico. Apego es una vinculación afectiva intensa, duradera, de carácter singular, que se desarrolla y consolida entre dos individuos, por medio de sus interacciones recíprocas, y cuyo objetivo inmediato es la búsqueda y mantenimiento de proximidad en momentos de amenaza, debido a que esto proporciona seguridad, consuelo y protección.

Se entenderá entonces a la teoría del apego como una forma de conceptualizar la propensión que tenemos los seres humanos a formar vínculos afectivos y fuertes con los demás, la forma en cómo expresamos nuestras emociones de angustia, depresión, enfado cuando somos abandonados o vivimos una pérdida.

Aparece alrededor al año de vida del niño o niña. Habrá ciertas reacciones, con respecto a la figura de apego, en este sentido se buscará el contacto o la proximidad con esta figura de apego, es observable en las diferentes conductas que tenemos los seres humanos y comienza de manera refleja, de forma involuntaria, es una respuesta ante cierto estímulo.

La figura de apego puede sufrir cambios o a lo largo de nuestras vidas y eso implicará que cada relación de apego tendrá sus características específicas y se debe a factores como la edad o el espacio donde nos desenvolvemos.

Las relaciones de apego son muy amplias, sin embargo, las más importantes son las de asegurar la supervivencia del niño o niña, que se sienta seguro, reconocerle sus logros para que su autoestima no sufra deterioros, no hacer comparaciones, esto le ayudará a que pueda relacionarse de manera sana en lo afectivo y que encuentre refugio en la figura de apego ante sus temores.

Tanto el psicoanálisis como la Teoría del Apego sostienen que la sensibilidad materna desempeña un papel decisivo en el desarrollo de la psique. Tema que en algún momento deberé abordar.

El vínculo afectivo o apego que se puede dar con la madre, padre o figuras significativas, es una construcción afectiva basada en la necesidad que tiene el niño o niña de encontrar seguridad y protección. Es un conjunto de gestos primitivos y biológicos cuyo fin es fijar la relación con la persona o personas con las que establece el vínculo afectivo que asegura su supervivencia. Es tan relevante el apego que tenemos en nuestra niñez que influye de manera importante en el desarrollo de nuestra personalidad y el cómo nos relacionamos con el otro.

Tomando en cuenta estas observaciones, M. Ainsworth concluyó que había tres tipos de apego: apego seguro, ambivalente-inseguro y evitativo-inseguro. Posteriormente, los investigadores Main y Solomon añadieron un cuarto estilo de apego conocido como desorganizado- inseguro.

A continuación, veremos en qué consiste cada uno de estos estilos de apego.

Apego seguro: Los bebés con este tipo de apego exploran de forma activa mientras están solos con la figura de apego, y pueden intranquilizarse visiblemente cuando los separan de ella. A menudo el bebé saluda a la figura de apego con afecto cuando regresa, y si está muy inquieto, tratará de entrar en contacto físico con ella. Estos bebés son sociables con extraños mientras la madre está presente. Se da en el 65% de los bebés.

Apego ambivalente-inseguro: Los bebés con este tipo de apego tratan de mantenerse cerca de la figura de apego y exploran muy poco mientras ella está presente. Se inquietan mucho cuando esta se marcha, pero cuando regresa su reacción es ambivalente: permanece en su cercanía, pero pueden resistirse al contacto físico con ella mostrándose molestos por el abandono. Se muestran sumamente cautelosos con los extraños, aún en presencia de la figura de apego. Se da en un 10% de los bebés.

Apego evitativo-inseguro: Los bebés con este tipo de apego muestran poco malestar cuando son separados de la figura de apego y generalmente rehúyen de ella cuando regresa, aunque esta trate de ganar su atención. Suelen ser sociables con los extraños, pero pueden ignorarlos de la misma forma en que evitan a su figura de apego cuando regresa. Se da en un 20% de los bebés.

Apego desorganizado/desorientado: Es una combinación de los patrones de apego resistente y apego evasivo. El bebé puede mostrarse confuso permaneciendo inmóvil o acercarse para luego alejarse de forma abrupta a medida que la figura de apego se aproxima. Se da entre un 5 y un 10% de los bebés.

Habiendo conocido en qué consiste cada uno de los estilos de apego, podemos determinar la crucial relevancia que tienen en el desarrollo psicológico del niño y niña dado a que va a influir de manera sustantiva en sus relaciones a futuro en todas las aristas de su vida y del cómo se desenvuelvan en la cotidianeidad.

Como figuras de apego es fundamental transmitirles a nuestros niños y niñas que siempre estaremos ahí para ellos, que estamos presentes, que entendemos y atendemos sus necesidades, en definitiva, que pueden contar con nosotros incondicionalmente.

Reciban mi abrazo virtual.

Por Carmen Mora Albornoz

*Carmen Mora Albornoz, Pedagoga, Psicóloga y Licenciada en Psicología, observadora del funcionamiento mental del ser humano como factor principal de su disciplina de estudio en Psicología para comprender el cómo los aspectos biológicos, culturales y sociales influyen en el funcionamiento humano y desde allí aportar a la construcción de una mejor sociedad, tanto en Educación como en Salud Mental.

Un comentario

  • ¡Excelente artículo! viene a llenar los espacios que nos a dejado la pandemia en tiempos de crisis, en dónde las familias han pasado por momentos muy difíciles, y nuestros niños y niñas han sido nuestra principal preocupación en todo ámbito en nuestra sociedad. ¡Felicitaciones a la Psicóloga Carmen Mora, por buen aporte y su invitación a la reflexión.

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